Una vanguardia institucional que une el rigor en la gestión con la máxima sensibilidad humana
Registrada oficialmente en 2022, la Fundación JYR 1961 nace como un sistema diseñado para «pensar y amar». No somos una entidad benéfica convencional; somos una organización de impacto que utiliza la «Cabeza» —la eficiencia en la gestión y la transparencia legal— y el «Corazón» —el compromiso moral con la justicia social— para erradicar las causas de la pobreza. Nuestro propósito es claro: identificar el talento en los contextos más vulnerables y convertirlo en el liderazgo que modernizará los territorios del mañana.
Es nuestro vehículo de cambio. Proporcionamos becas de excelencia técnica y universitaria, dotando a los jóvenes de capacidades de liderazgo que transforman su realidad personal y profesional.
Entendida como el compromiso moral de retorno. Es la voluntad de los beneficiarios de devolver el conocimiento y los recursos a sus comunidades, asegurando un progreso colectivo y sostenible.
La herramienta de vanguardia que maximiza cada recurso. Aplicamos un rigor administrativo absoluto y transparencia total para que el sistema sea viable, escalable y digno de la máxima confianza institucional.
A diferencia de los modelos de ayuda finitos, la Fundación JYR 1961 implementa un sistema de crecimiento exponencial. Hemos diseñado una «Espiral de Eficiencia» donde cada beca otorgada hoy se multiplica mañana, asegurando que el impacto social no tenga límites temporales ni geográficos.
Identificamos a jóvenes con potencial extraordinario entre los «más pobres entre los pobres».
Los becarios residen en nuestro Colegio Mayor, un centro de excelencia que cubre todas sus necesidades (transporte, alojamiento, manutención, salud y estudios universitarios o profesionales).
Una vez graduados como líderes influyentes, regresan a sus países para actuar como motores de felicidad y bienestar.
A través de Delegaciones Nacionales y micro-proyectos diseñados por ellos mismos, se activa la transformación del territorio.
Para que este sistema sea eterno, cada graduado asume un compromiso de gratitud y corresponsabilidad: la donación del 20% de su tiempo, el 20% de sus ingresos y el 20% de su patrimonio (este último como un legado final al fallecimiento). Este aporte no es una carga, sino el combustible que financia nuevas becas de forma infinita, creando un ciclo de solidaridad que se autogenera y crece exponencialmente.
Nos enfocamos exclusivamente en los países más pobres del mundo, seleccionando a jóvenes con alto potencial de liderazgo que forman parte del estrato de los «más pobres entre los pobres».
No formamos trabajadores; creamos Líderes con Influencia. Al dotarlos de una formación técnica y humana de primer nivel en España, los convertimos en agentes de cambio capaces de diseñar infraestructuras, gestionar proyectos y modernizar sus comunidades al regresar a sus hogares.
La permanencia de una fundación se mide por su capacidad de planificar el futuro. La Fundación JYR 1961 proyecta una estructura permanente que trascienda generaciones, convirtiendo la intuición solidaria en un sistema global de desarrollo.
Nuestra visión contempla la expansión de las Delegaciones Nacionales en cada país de origen y la consolidación de nuestro Colegio Mayor en Córdoba como el epicentro de la excelencia académica internacional. Aspiramos a ser un sistema autogenerado donde el éxito de cada graduado alimente nuevas oportunidades, creando una estructura de ayuda al desarrollo sin límites de tiempo.
Aportar a la Fundación JYR 1961 no es un gasto asistencial; es una inversión social de alto retorno. Gracias a nuestro modelo de retroalimentación, cada recurso se multiplica dentro de nuestra espiral de eficiencia, garantizando que su impacto perdure y crezca mucho más allá de la aportación inicial.
Como institución de vanguardia, nacemos plenamente digitales. Cumplimos estrictamente con la Ley 39/2015, manteniendo una relación exclusivamente electrónica con las Administraciones Públicas. Esta modernidad garantiza una gestión ágil, cuentas claras y una transparencia total: el donante tiene la certeza de que su aporte alimenta directamente la formación y los micro-proyectos de desarrollo.
Como institución de vanguardia, nacemos plenamente digitales. Cumplimos estrictamente con la Ley 39/2015, manteniendo una relación exclusivamente electrónica con las Administraciones Públicas. Esta modernidad garantiza una gestión ágil, cuentas claras y una transparencia total: el donante tiene la certeza de que su aporte alimenta directamente la formación y los micro-proyectos de desarrollo.
La Fundación JYR 1961 es la unión perfecta entre la capacidad de pensar y la voluntad de amar. Únase a nosotros para que la solidaridad sea, por fin, una solución definitiva.